Profesor Fernando Cabrales

AQ 20 Racionamiento Hídrico desde una Perspectiva Económica, con Fernando Cabrales de la Universidad de Tarapacá

Estamos en abril de 2022 y este es el episodio 20 del podcast, “Racionamiento Hídrico desde una Perspectiva Económica, con Fernando Cabrales de la Universidad de Tarapacá”. Esta vez vamos a meterle algo de economía al tema hídrico y lo haremos con Fernando Cabrales Gómez, director de la escuela de Administración y Negocios de la Universidad de Tarapacá. Fernando Cabrales es ingeniero comercial y licenciado en ciencias económicas por la universidad de Chile, tiene un Diplomado en estudios avanzados en economía aplicada por la universidad del país vasco (España) y doctor en economía por la misma universidad.

Sobre el tema del racionamiento del agua potable, el país lleva ya 14 años de sequía, la sequía comenzó el 2008 y sin duda es la más prolongada que ha sufrido el país en su historia, hasta donde tenemos datos históricos. Después de 14 años parece que se cumplen los pronósticos más sombríos y estamos a las puertas de entrar en este proceso que nadie quisiera vivir, pero con una sequía tan prolongada tarde o temprano esto podía pasar. De hecho, ahora mismo, mientras grabamos, las noticias anuncian que las autoridades advierten a la población, en la capital específicamente, sobre posibles programas de racionamiento durante este año. Es por todo esto que el invitado que tenemos hoy es tan oportuno, porque el profesor Fernando Cabrales nos va a explicar en un lenguaje muy directo y bastante sencillo todas las complejidades que están detrás de este tipo de medidas, algunas de sus impresiones sobre este tema fueron muy sorprendentes y como podrás escuchar están íntimamente relacionadas con el estudio que él dirigió. A continuación un resumen de la conversación que sostuvimos con el profesor Fernando Cabrales.

¿Cuál fue el origen de este estudio sobre racionamiento hídrico?

La situación hídrica de Arica y el ser profesor de economía ambiental impulsó al profesor Fernando Cabrales a investigar esta temática y fruto de lo mismo fue el artículo “Racionamiento del agua ante fluctuaciones de disponibilidad: Una discusión teórica para el caso de Chile” (2014) de la que es coautor junto con quien era su alumno entonces Mauricio Nespolo, quien fue miembro del directorio de la sanitaria de Arica.

¿Cuál es su visión sistémica respecto de la situación hídrica en la región?

En su opinión se trata sobre todo de un problema de gestión, de administración del recurso; de hecho, recalca que el problema hídrico existe no en el extremo norte, sino desde la cuarta región al sur, donde está cambiando la disponibilidad del agua, mientras que en el norte esa disponibilidad ha sido siempre baja. Como ejemplo cita la situación agrícola: Arica tiene alrededor o menos del 0,5% de la superficie cultivable del país, pero vende entre el 20-30% del tomate de mesa que se consume en Chile, producto que, nos recuerda, es en un alto porcentaje agua. Cita otro caso, entre las ciudades con más de cien mil habitantes Arica tiene la cuenta de agua más barata del país según la Superintendencia de Servicios Sanitarios. ¿Cómo se explican estos contrastes? En su opinión, gestión, y entre ella la falta de control o supervisión del recurso, en suma, el mercado no funciona.

¿Es ese problema de gestión del agua un del sector público, del privado o de ambos?

Cabrales piensa que este problema de gestión es compartido por el sector público y el sector privado. Pone como ejemplo el problema de los derechos de agua “a perpetuidad”, un sistema ineficiente que se puede equiparar con las patentes o derechos eternos, que son “anti óptimas” o ineficientes puesto que por su misma naturaleza desincentivan la innovación, entre otros inconvenientes. Parecida es su evaluación de los comités de regantes, no regulados, que funcionan como verdaderas “mafias” según su opinión. Recuerda que cuando se han hecho canalizaciones en el valle los regantes no han puesto un peso; como la demanda de agua es elástica, a esos grupos no les conviene que haya más disponibilidad de agua.

¿Hay entonces disponibilidad de agua como para sustentar a la población?

Según Cabrales no lo sabemos porque “el mercado funciona tan mal que no da cuenta de su escasez”. En Arica el agua de riego es la misma que se usa como agua potable. La mayor parte del agua que se consume se obtiene de acuíferos subterráneos y en la actualidad no hay estimaciones confiables de si falta o sobra agua y como el agua es barata tampoco se hacen prospecciones.

¿La región de Arica está en una situación similar a la de las otras regiones del norte o a comunas como Iquique o Antofagasta?

Marginalmente distinta, porque en Arica hay oasis (los valles transversales de Azapa, Lluta, Camarones), mientras que en Iquique y Antofagasta no. En estas últimas ciudades el agua proviene de aducciones de aguas de la cordillera, aducciones de muy larga distancia. Y aunque Antofagasta, por ejemplo, cuenta con una planta desaladora, en el fondo el problema es más o menos parecido. En el norte hay una capacidad de generación eléctrica debido al potencial fotovoltaico, producto de varios grandes proyectos que se han instalado para aprovechar la radiación solar disponible todo el año; de hecho, la capacidad de estos proyectos supera la demanda eléctrica, al punto que a veces las generadoras descargan el excedente a tierra porque sobra energía eléctrica. Ese excedente de energía podría aprovecharse para instalar y operar plantas de desalinización a un bajo costo y así obtener agua potable, pero no se hace porque el mercado está distorsionado; otra vez la mala gestión del recurso agua.

¿Entonces no habría necesidad de invertir en plantas desalinizadoras en Arica?

Desde el punto de vista privado no vale la pena hacer ningún proyecto para vender, digamos, a $1000 el m3. Otra cosa es desde el punto de vista ecológico, que sí se justificaría. Pero ¿cómo se hace desde el punto de vista de la gestión, para que el mercado no mienta?

¿Qué se vislumbra para Arica en términos de racionamiento?

Se han propuesto reglas de reparto en casos de escasez, siguiendo los llamados juegos de quiebra. Los estudios indican que los agricultores de la zona serían más partidarios de un sistema de reparto más equitativo, la aplicación de una regla tipo Talmud; en general la gente tiende a preferir la regla del Talmud, que tiene un algoritmo de reparto variable según la escasez: si la escasez es muy severa el reparto es igualitario, si la escasez no es tan severa el reparto es a igual pérdida. Después el estudio investigó la posición definitiva de cada uno de los involucrados y ahí se encontraron con sorpresas. Por ejemplo, el recurso está concentrado en muy pocas manos, la mayoría de agricultores tienen muy pocos derechos mientras que el fisco, las sanitarias y los regantes concentran la mayoría de los derechos de agua del valle. Esto hace inviable una distribución por igual pérdida, porque si todos perdemos 1 m3 de agua, por ejemplo, los pequeños propietarios quedarían fuera, no tendrían agua; es un sistema tremendamente injusto. En el estudio se observa la combinación de una demanda elástica y un mercado con rasgos oligopólicos – considerando un valor estimado para elasticidad de demanda de 1,6 para agua cruda o no potable en el valle. Con una elasticidad de demanda superior a 1 tenemos que con la disminución del recurso la riqueza de los propietarios aumenta, pues el precio sube más de lo que disminuye la oferta. Por tanto, a los dueños del recurso les conviene que haya menos agua porque se hacen más ricos. Cabrales insiste en que este punto, por más que han buscado bibliografía, no tiene precedentes: “cuando tú repartes un recurso escaso, que se hace más escaso en relación a los derechos constituidos sobre él, pero este recurso tiene además un mercado que responde de distintas maneras a este asunto, ese problema no ha sido tratado en la literatura de los juegos de quiebra y eso podría tener varias derivaciones, incluso para cuestiones que no tienen nada que ver con el agua”. Cabrales vuelve a insistir en el problema de gestión asociado al recurso hídrico.

¿Tiene entonces la autoridad los antecedentes necesarios para implementar medidas de racionamiento?

En opinión de Cabrales la autoridad está perdida en esta materia debido a la politización del tema, con lo cual no se puede resolver el problema “porque ahí vas a tener que elegir entre tu público político y un diseño eficiente y me temo que ahí el diseño eficiente va a perder como en la guerra”. Dicho eso, el profesor insiste en que hay correcciones que se deben hacer, como el asunto de la eternidad de los derechos de agua. Cita como ejemplo “estrafalario” el ferrocarril Arica La Paz, que tiene un montón de derechos de agua constituidos a lo largo de la línea del tren, constituidos desde principios del siglo XX, cuando las máquinas eran a vapor, y que todavía los detenta ahora que las máquinas hace rato que no consumen agua, pero la compañía sigue arrendando esos derechos. También está el caso de quienes tienen terrenos con derechos de agua que no se explotan, donde los pozos se secaron hace tiempo, pero que siguen operando comercialmente en transacciones como si hubiera agua donde en realidad no la hay, distorsionando el mercado: “La gestión de los derechos de agua es un desastre completo”. 

Volviendo a la situación de las mineras de la zona norte ¿están buscando la desalinización como alternativa?

Cabrales nos confirma que sí porque es una solución muy barata, como ya señaló antes con los excedentes de energía en la región. Además agrega que una parte muy significativa del costo de producción de esas plantas de desalinización, hasta el 70%, es el costo de la energía. Ahora bien, Cabrales recuerda que la desalación no es una solución óptima desde el punto de vista del medio ambiente por la generación de salmuera que también tiene impactos ambientales. Cabrales cree que una alternativa que debiera impulsar la autoridad son las plantas de tratamiento de aguas porque recalca que no existe el tratamiento de aguas servidas en la zona norte: el agua se usa una vez y después un emisario la vierte mar adentro, como ocurre en Arica, Iquique o Antofagasta. Dado que tienen costos parecidos, debiera privilegiarse a las plantas de tratamiento. Claro que aquí volvemos a los problemas de gestión: el agua tratada es propiedad de las empresas sanitarias y la autoridad debiera negociar con ellas su reutilización, y esa negociación, asegura el profesor entre risas, “va a ser más cara que sacar el agua del mar”.  

¿Cuál es el consenso entre los economistas del país respecto del tema del racionamiento del agua?

Según Cabrales casi no hay colegas nacionales que estén trabajando en este tema en términos técnicos, no politizados; la gente que él conoce es de otros países. Además relata que la ANID – Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo – está preocupada de temas que están de moda a escala global pero no de asuntos locales como el agua; de hecho recuerda que la asignación presupuestaria de la ANID sobre agua era hace poco de alrededor de 0,4%. Cabrales remata: “el tema del agua no se investiga de forma seria en Chile”.

¿Es decir que para los colegas economistas el tema del agua y del racionamiento no es un tema prioritario hoy?

Según el profesor definitivamente no, no es un tema de análisis prioritario. Por cierto, nos recuerda que su estudio se publicó hace varios años y es de los pocos que aparecen en internet al investigar sobre esta materia.

Uno supondría que dada la discusión actual sobre el racionamiento inminente en algunas zonas del país sería un tema importante en la discusión económica pero parece que no es tan así.

Cabrales nos comenta que hace poco presentaron ante el gobierno regional un proyecto para incentivar el uso de tecnologías que ahorran el consumo de agua en la población, como una alternativa ante la imposibilidad política de transparentar los precios del agua que son muy baratos en la actualidad. El proyecto no fue aceptado, lo que ilustra que el tema del agua hoy es una discusión de intereses entre las sanitarias y el gobierno. De ahí su crítica a medidas como las que anuncia ahora el gobernador de Santiago para la capital.

En otras palabras el tema del racionamiento potencial que muestran los medios no va en paralelo con un tratamiento económico real del problema.

El profesor insiste en su visión de que esta es una discusión de intereses, las sanitarias tienen contratos de concesión y no van a estar disponibles a afectar su rentabilidad porque haya escasez de agua, “ellos se quieren quedar con el negocio de la escasez y punto”. Cuestión que por lo demás es entendible, sostiene Cabrales, las empresas hacen su negocio; el problema de la disponibilidad del agua es un problema político que debe resolver la autoridad.

Entonces uno puede concluir que desde el punto de vista de la academia tampoco se está haciendo mucho en relación con el tema del racionamiento del agua.

Cabrales nos recuerda que su propia investigación era un marco teórico muy genérico, no tenía datos duros disponibles que permitieran ir más allá. Los números que desde entonces han podido recopilar los tienen perplejos y esperan publicar en los próximos meses, por ejemplo el caso mencionado antes de cuando se raciona un recurso que tiene un mercado secundario, un tema complejo que podría tener derivadas inesperadas: “¿no saldría más barato entonces, en lugar de racionar el agua, repartir plata y subir las tarifas?” Así se transparentaría la escasez real del recurso hoy, se suben las tarifas lo que sea necesario y se subsidia la cuenta a quien lo necesite. “El problema se soluciona solo ahí” asegura Cabrales.

Para finalizar le preguntamos al profesor Cabrales cuándo tienen previsto publicar los nuevos hallazgos de su investigación, a lo cual nos comenta que seguramente habrá que esperar hasta el segundo semestre, cuando puedan completar el trabajo de revisión de los datos obtenidos.

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